lunes, 29 de noviembre de 2010

La primera victoria del Foro Social desde su surgimiento en 2004, fue derrotar al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), "una fórmula que suponía el sometimiento de todo el continente hacia la idea del libre comercio, controlando todo".

Los pueblos lo sintieron así y por eso salieron a las calles y realizaron toda clase de expresiones para derrotar esa fórmula de destrucción y de dominación
Luego hemos vivido estos procesos constitucionales, constituyentes en nuestros países, que han permitido ponerle freno o el fin al neoliberalismo, que fue una de las razones por las cuales se convocó al Foro: luchar contra el neoliberalismo.

Como decíamos en la Declaración de la Asamblea de Mujeres del Foro social Mundial de Belén do Para, a principios de este año 2010:
En el año en que el FSM se encuentra con la población Pan- Amazónica, nosotras mujeres de diferentes partes del mundo, reunidas en Belem, reafirmamos la contribución de las mujeres indígenas y de todos los pueblos de la floresta, como sujeto político que enriquecen el feminismo a partir de la diversidad cultural de nuestras sociedades y fortalecen la lucha feminista contra el sistema patriarcal capitalista globalizado.
Hoy en el mundo, vivimos varias crisis que expresan la inviabilidad de este sistema: las crisis financieras, alimentarias, climáticas y energéticas no son fenómenos aislados y representan una crisis del modelo, caracterizado por una sobreexplotación del trabajo y de la naturaleza, y por la especulación y financierización de la economía.
Frente a estas crisis no nos interesan las respuestas paliativas basadas en la lógica del mercado que sólo pueden llevar a la sobrevivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar en la construcción de alternativas. Para la crisis climática y energética, nos oponemos a soluciones por medio de agro combustibles y de los mercados de créditos de carbón.

Nosotras mujeres feministas, luchadoras, proponemos el cambio del modelo de producción y consumo.
 Frente a la crisis alimentaria afirmamos que los transgénicos no representan una solución. Nuestra propuesta es la soberanía alimentaria y el desarrollo de la producción agroecológica. 

Nosotras feministas reivindicamos la protección del trabajo y el derecho a una renta digna.
No podemos aceptar que los intentos de mantener el sistema se hagan a costa de la vida de las mujeres. Los despidos en masa, los recortes del gasto público en las áreas sociales y la reafirmación del modelo productivo, impactan directamente en nuestras vidas en la medida que aumenta el trabajo de reproducción y sustentabilidad de la vida.
Para imponer su dominio en el mundo, el sistema recurre a la militarización y al armamentismo; inventa confrontaciones genocidas que hacen de las mujeres un botín de guerra y utilizan la violencia sexual como arma de guerra en los conflictos armados
. Se expulsa a las poblaciones obligándolas a vivir como refugiadas, consagra la impunidad de la violencia contra las mujeres, el femicidio y otros crímenes contra la humanidad que suceden cotidianamente en los conflictos armados.

Nosotras  mujeres feministas de organizaciones populares,  proponemos transformaciones profundas y radicales de las relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza, el fin de la lesbofobia, y del patriarcado heteronormativo y racista.
Exigimos el fin del control sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Reivindicamos el derecho a decidir con libertad sobre nuestras vidas y los territorios que habitamos. Queremos que la reproducción de la sociedad no se haga a partir de la sobreexplotación de las mujeres.
Nos solidarizamos con las mujeres de las regiones donde se dan conflictos armados. Sumamos nuestras voces a las mujeres de Haití y rechazamos la violencia de las fuerzas de ocupación. Nos solidarizamos con las colombianas, y tantas otras que resisten cotidianamente a la violencia de los grupos militares y de las milicias armadas involucradas en los conflictos. Expresamos nuestra solidaridad con las mujeres de Irak que enfrentan la violencia de la ocupación militar norteamericana.

Luchamos contra la violencia patriarcal, denunciando y planteando políticas publicas que defiendan a  las mujeres víctimas de violencia patriarcal y racista.
 
De igual manera, manifestamos nuestro apoyo y solidaridad a cada una de las compañeras que están en las luchas de resistencia contra las hidroeléctricas, las madereras, mineras y los mega proyectos en la Amazonía y otras partes del mundo y que son perseguidas por su oposición legítima a la explotación. Nosotras nos sumamos a la lucha por el derecho al agua.

Nos solidarizamos con todas las mujeres criminalizadas por la práctica del aborto o por defender ese derecho.  

Reforzamos nuestro compromiso y convergemos nuestras acciones para resistir a la ofensiva fundamentalista y conservadora para garantizar que todas las mujeres que lo necesiten tengan derecho al aborto legal y seguro.
Por todas y por nosotras mismas, seguiremos comprometidas con la construcción del movimiento feminista como una fuerza política contra-hegemónica y un instrumento de las mujeres para alcanzar la transformación de sus vidas y de nuestras sociedades, apoyando y fortaleciendo la auto-organización de las mujeres, el diálogo y la articulación de las luchas de los movimientos sociales.
 
En las calles y en nuestras casas, en las urbes  y  en  los campos, en nuestras luchas y los espacios cotidianos de nuestras vidas, mantendremos nuestra rebeldía y movilización.


Espacio de Mujeres del Frente Popular Dario Santillan en la COMPA. Argentina

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